Ana Carazo, Centro Zyanya - Bioestética

Cromoterapia

Los colores son estimulantes y reguladores del estado de ánimo, produciendo según las variaciones cromáticas, efectos beneficiosos para el organismo.

El empleo adecuado del color como elemento curativo, antidepresivo, estimulante, regenerativo y mantenedor del equilibrio y la armonía no es algo nuevo, ya se empleaba en las antiguas civilizaciones de Egipto, India y China.

Hipócrates usaba ungüentos y bálsamos de diferentes colores y el médico árabe Avicena, en el siglo IX escribió sobre las propiedades del color en el tratamiento de las enfermedades.

Cada color tiene una finalidad que la «mente de la piel» es capaz de recoger y por lo tanto, podemos trabajarlas de forma beneficiosa.

Rojo: Estimula, adecuado en pieles apagadas. El uso del rojo está indicado en el tratamiento de los desórdenes energéticos.

Naranja: Favorece la hidratación. Influye en la vitalidad física y el intelecto. En el plano psicológico favorece los procesos de eliminación de residuo.

Amarillo: Nutre tejidos. Estimula el cerebro, el sistema nervioso, facilita la concentración, mejora los reflejos, ayuda a concretar objetivos y superar miedos.

Verde: Drena la piel. Es el color del equilibrio y la armonía. Trata el cansancio físico y las heridas, produce regeneración celular.

Azul: Calma la piel. Simboliza la paz y tranquilidad.

 

Imágenes de Patrick Smith y Bahman Farzad